EL "NO" ES SOLO EL PRINCIPIO
No tiene sentido cómo al ser humano le aterra la incertidumbre en un mundo en el que todo es incierto. Somos los primeros en decir: “prefiero quedarme aquí trabajando porque es algo seguro” y, cuando estamos en una conversación con nuestros amigos, finalizamos diciendo “no sabemos qué pase mañana” o “esperemos a ver qué pasa”. No estamos siendo coherentes en el discurso.
Cuando hablamos sobre el “NO”, en gran parte de las ocasiones estamos hablando de miedos o inseguridades. Este adverbio (palabra que modifica o describe a un verbo) es una barrera y, en la mayoría de las ocasiones, un imposibilitante. Es como si esa palabra tuviera un poder sobrenatural en nosotros, porque, cuando escuchamos un “NO”, automáticamente nos bloqueamos y dejamos de hacer las cosas. Incluso ni realizamos proyectos que nos gustaría llevar a cabo.
He ahí la falla que estamos cometiendo. ¿Por qué paramos ante el “NO”? Más allá de frenarnos, el “NO” debemos utilizarlo como un replanteamiento frente a lo que queremos lograr. No se trata de decir “no voy a correr esos 10k porque no hago ejercicio”; mira que ni siquiera lo estás intentando. Es diferente si dices “mientras llega el día de correr los 10k, voy a ir acondicionándome para que no me cueste tanto”. No se trata de decir “no creo que renuncie a mi trabajo, aunque esté cansado, porque aunque quiera ser independiente, no hay nada como lo seguro”; se trata de decir “voy a planear mi emprendimiento, apalancándome de mi trabajo seguro, porque el día de mañana no quiero ser empleado”.
El “NO” es el empujón que todos necesitamos para reencontrar el camino que queremos andar. Posiblemente esta palabra provenga de personas que nos quieren ver bien, pero no mejor que ellos. Y es ahí donde nosotros tenemos que reflexionar y reencuadrar el camino.
¿Cuándo fue la última vez que recibiste un “NO”? ¿Te frenó o te motivó a buscar un si? La próxima vez que enfrentes la incertidumbre recuerda que el “NO” solo te está dando una oportunidad para redirigir tu camino hacia algo mejor
La vida está llena de puertas cerradas, ideas inconclusas, momentos de duda. Pero son estos momentos los que nos enseñan que no se trata de evitar el “NO”; sino de aprender a usarlo como un trampolín para saltar más alto, de llaves para abrir puertas y de fortaleza para demostrarle a ti mismo que si eres capaz.
El "NO" no es el final. Es el primer paso hacia el siguiente capítulo de tu vida. Usa cada rechazo como una herramienta de crecimiento, y recuerda que tienes el poder de definir tu propio destino.
¿Vas a dejar que el 'NO' te paralice o vas a usarlo para impulsarte hacia algo más grande? La elección es tuya, y el principio de todo está en tu capacidad para reescribir tu historia.
Comentarios
Publicar un comentario